Hoy, me he dado cuenta, de que lo que pasó ayer...hoy me come por dentro y mañana...quién sabe donde estaré. Pero las cosas no van a ser del todo así. Voy a aceptar lo que me a tocado con una sonrisa e incluso me voy a reír de todo tan sólo un momento. La cosa no se acaba ahí. Voy a reaccionar antes de que no tenga solución. ¿Cómo? Contigo aquí, a mi lado. Y es que ayer, parece ser que me levante con el pie izquierdo. Todo empezó mal. Llegaste tú y me hiciste creer lo imposible. Como si hubieras dado la vuelta al reloj, hubieras venido a los pies de mi cama a la hora de levantarme, a la misma hora en la que los deditos de mis pies tocarían el suelo frío y un escalofrío subiera dentro de mi hasta llegar a mi cabeza y darme cuenta de lo que está pasando. Ahí es cuando tú me cogiste el pie, lo metiste en mi cama, cogieras el derecho hasta volver a sentir un escalofrío a la misma vez que noto tus manos temblorosas sobre mi. Y me levanté. Pero...no todo cambio, un pequeño detalle no. Y ese detalle me arrastra hasta hoy. Ese detalle me va a arrastrar todo el día de hoy impidiendo que me levante, y yo, lograré llegar de pié a mañana. Puedo imaginarme a mi misma por el suelo sin poder levantarme, tan sólo un segundo, porque tomaré aire y seré capaz de mantenerme sobre mis pies mañana, pasado...Supongo que todo el tiempo que quiera. Ya que tú, mi sonrisa y tu sonrisa son capaces de mantenerme firme y feliz para el resto de los días(:

No hay comentarios:
Publicar un comentario